Discípulo
de Benlliure y Molina de Haro, Luis Heredia definió
su arte trabajando como catedrático adjunto de la
facultad de medicina de Granada, donde conoció a
fondo la anatomía humana y supo plasmar la realidad
y la contundencia de los rasgos del cuerpo.
Incorruptible,
jamás quiso trabajar en serie, y sus obras se reparten
en todo el planeta entre miembros de la realeza, coleccionistas,
personajes relevantes del espectáculo y la política
y los más profundos amantes del arte gitano.
La
esencia gitana inunda su obra, sus rostros, sus personajes
brillan con luz propia y se aferran a la realidad con la
misma enérgica fuerza que los esculpió a martillo
y cincel.
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